Me compré un carro del año, un reloj para aparentar, una tarjeta con crédito y mil cuentas que pagar.
Una casa con balcones, un teléfono mejor, y entre tantas conquistas fui descuidando el amor.
Tenía planes pendientes, tantas cosas por hacer, siempre encontraba una excusa para dejarlas después.
[PRECORO]
Y el mañana que esperaba solo estaba en mi cabeza , mientras buscaba riquezas se me escapaba la existencia.
[CORO]
El día que me toque morir, ¿quién podrá comprarme otro día? Ni el dinero, ni el lujo, ni el carro podrán devolverme la vida.
El día que me toque partir, mis riquezas se quedan aquí. Prefiero llevarme recuerdos que haberlo tenido todo y no vivir.
[VERSO 2]
Heidegger dejó escrito algo para reflexionar: nadie puede morir por uno, cada cual tiene su final.
Y mientras miro a la gente afanada en aparentar, hay quienes tienen de todo y no tienen con quién hablar.
Se nos escapan los años persiguiendo posición, y aplazamos los abrazos lo domina la ambición.
[PRECORO]
No es pecado tener dinero, ni disfrutar lo que gané, pero no quiero volverme rico y olvidarme de vivir también.
[CORO]
El día que me toque morir, ¿quién podrá comprarme otro día? Ni el dinero, ni el lujo, ni el carro podrán devolverme la vida.
El día que me toque partir, mis riquezas se quedan aquí. Prefiero llevarme recuerdos que haberlo tenido todo y no vivir.
[PUENTE – NARRATIVO, SUAVE]
Conocí un hombre con fortuna, dos casas y un buen automóvil. Sus hijos vivían muy lejos, hacía años que no los veía.
Un día, desde un hospital, miró su vida hacia atrás. Tenía todo lo que había querido, pero le faltaba compartir.
[VERSO FINAL]
Hoy quiero llamar a los míos, abrazarlos mientras estén, buscar al amigo olvidado y agradecer a quien me hizo bien.
No quiero cuentas pendientes ni afectos para después, que al final valga mi historia por el amor que entregué.
[CORO FINAL – REPETIR]
El día que me toque morir, ¿quién podrá comprarme otro día? Ni el dinero, ni el lujo, ni el carro podrán devolverme la vida.
El día que me toque partir, mis riquezas se quedan aquí. Prefiero llevarme recuerdos que haberlo tenido todo y no vivir.
Me compré un carro del año, un reloj para aparentar, una tarjeta con crédito y mil cuentas que pagar. Una casa con balcones, un teléfono mejor, y entre tantas conquistas fui descuidando el amor. Tenía planes pendientes, tantas cosas por hacer, siempre encontraba una excusa para dejarlas después. [PRECORO] Y el mañana que esperaba solo estaba en mi cabeza , mientras buscaba riquezas se me escapaba la existencia. [CORO] El día que me toque morir, ¿quién podrá comprarme otro día? Ni el dinero, ni el lujo, ni el carro podrán devolverme la vida. El día que me toque partir, mis riquezas se quedan aquí. Prefiero llevarme recuerdos que haberlo tenido todo y no vivir. [VERSO 2] Heidegger dejó escrito algo para reflexionar: nadie puede morir por uno, cada cual tiene su final. Y mientras miro a la gente afanada en aparentar, hay quienes tienen de todo y no tienen con quién hablar. Se nos escapan los años persiguiendo posición, y aplazamos los abrazos lo domina la ambición. [PRECORO] No es pecado tener dinero, ni disfrutar lo que gané, pero no quiero volverme rico y olvidarme de vivir también. [CORO] El día que me toque morir, ¿quién podrá comprarme otro día? Ni el dinero, ni el lujo, ni el carro podrán devolverme la vida. El día que me toque partir, mis riquezas se quedan aquí. Prefiero llevarme recuerdos que haberlo tenido todo y no vivir. [PUENTE – NARRATIVO, SUAVE] Conocí un hombre con fortuna, dos casas y un buen automóvil. Sus hijos vivían muy lejos, hacía años que no los veía. Un día, desde un hospital, miró su vida hacia atrás. Tenía todo lo que había querido, pero le faltaba compartir. [VERSO FINAL] Hoy quiero llamar a los míos, abrazarlos mientras estén, buscar al amigo olvidado y agradecer a quien me hizo bien. No quiero cuentas pendientes ni afectos para después, que al final valga mi historia por el amor que entregué. [CORO FINAL – REPETIR] El día que me toque morir, ¿quién podrá comprarme otro día? Ni el dinero, ni el lujo, ni el carro podrán devolverme la vida. El día que me toque partir, mis riquezas se quedan aquí. Prefiero llevarme recuerdos que haberlo tenido todo y no vivir.