Hoy de pronto me he acordado de tu casa. Lentamente he recorrido cada esquina, me vinieron sin pensar a la memoria noches largas y sin prisa, conversadas. Si algún día volvemos a cruzarnos en un futuro tan incierto e improbable, solo quiero que, sin prisa, tú me hables como si el tiempo no hubiera pasado ya. Me alejé en soledad por el camino, poniendo tierra en esta larga amistad, que has convertido en un dardo que hiere. Yo no sé por qué lo haces así, en realidad. Si algún día volvemos a cruzarnos en un futuro tan incierto e improbable, solo quiero que, sin prisa, tú me hables como si el tiempo no hubiera pasado ya. Si también tú te acuerdas de esas cosas, no olvides que la vida es más bien corta y lo que se pierde ya no puede regresar. La distancia se ha hecho fría, el silencio y el olvido… no lo olvides: lo perdido ya no puede regresar.