가사
El currículo no es solamente
una lista que hay que enseñar,
es saber, poder e identidad
que nos invita a pensar.
En Los Andes de La Vega
hay historias por contar,
pues cada niño y maestro
trae un mundo para enseñar.
El campesino en su parcela
también construye saber,
con la semilla y la cosecha
nos enseña a comprender.
El pueblo indígena guarda
memoria, cultura y tradición,
y sus saberes merecen
un lugar en la educación.
También desde nuestras calles,
los barrios y la ciudad,
se construyen otros saberes,
otras formas de identidad.
Da Silva nos deja una pregunta
que debemos contestar:
¿quién decide qué conocimiento
es el que se debe enseñar?
Si unos saberes entran
y otros se quedan atrás,
debemos mirar el currículo
y preguntar: ¿por qué será?
El currículo tiene poder,
eso debemos entender,
pues aquello que se enseña
también nos ayuda a ser.
Si enseñamos nuestra historia,
nuestra cultura y nuestro ser,
el currículo construye
la identidad al crecer.
Campesinos e indígenas,
urbanos también están,
tres culturas diferentes
que en la escuela se encontrarán.
No existe un saber único
que podamos imponer,
porque cada territorio
tiene algo que ofrecer.
Queremos una escuela abierta,
que escuche a la comunidad,
donde todos los saberes
tengan voz y dignidad.
El currículo es un territorio,
es camino y es identidad,
es la historia de los pueblos,
su memoria y realidad.
Si el currículo forma sujetos,
debemos preguntarnos hoy:
¿qué identidad estamos formando
con aquello que enseñamos?
En la Normal de Los Andes
hoy queremos proclamar:
un currículo con los pueblos,
que los pueda representar.
Y si el saber tiene historia,
y la escuela tiene identidad,
¡que el currículo de La Vega
nazca desde la comunidad!