가사
En el bar de los abismos,
no se sirven cubatas,
ni se escuchan quejidos,
de amores prohibidos.
Su barra es de madera con espinas,
Donde se manosea la vida,
con la puta de la esquina.
En el bar de los abismos,
no se sirven cubatas,
ni se escuchan quejidos,
de amores prohibidos.
A veces vemos al Pedro Navajas,
Aferrado a la barra,
con una copa de ron jamaiquino,
brindándole al destino.
En las mesas bebiendo,
Se juntan trincando,
una botella de vino:
el obrero viejo,
el cura cansino,
el comunista rico
y EL político corrupto...
En el bar de los abismos,
El insomnio baila en cada penca de hielo,
enfriando los sinsabores
de aquellos que ganaron perdiendo…
En el bar de los abismos,
Los manteles tapizan las heridas,
De amores que se van,
De promesas que no existen,
De días de calma y noches de tempestad
Al final de la barra,
El maestro Sabina,
tararea su último vals,
A una rubia que lo escucha sin mirar,
Ella es la lírica de un pasado que no volverá…
En el bar de los abismos,
El insomnio baila en cada penca de hielo,
enfriando los sinsabores
de aquellos, que ni ganaron, ni perdieron.
En el bar de los abismos,
no se sirven cubatas,
ni se escuchan quejidos,
de amores prohibidos.