가사
El rey celebraba, su orgullo reinaba
Con vino y lujos, en su gloria se hallaba,
Los vasos sagrados tomó sin pensar,
En su vanidad, no vio el mal llegar.
"En aquella misma hora aparecieron los dedos,
De una mano de hombre que escribía en el muro,
Delante del candelero, sobre lo encalado,
Y el rey veía la mano que escribía, asustado."
En Babilonia el destino se torció,
El juicio en la pared el fin anunció,
Mene, Mene, Tekel, Uparsin fue el dictado,
Y el reino del rey esa noche fue sellado.
"En aquella misma hora aparecieron los dedos,
De una mano de hombre que escribía en el muro,
Delante del candelero, sobre lo encalado,
Y el rey veía la mano que escribía, asustado."
Oh Belsasar, tu reino se esfumó,
Tus días contados, tu orgullo te cegó,
Dios pesa los corazones, y el tuyo falló,
En esa misma noche, tu tiempo acabó.
"En aquella misma hora aparecieron los dedos,
De una mano de hombre que escribía en el muro,
Delante del candelero, sobre lo encalado,
Y el rey veía la mano que escribía, asustado."
Humildad y reverencia, en Dios hay que confiar,
El juicio llega a todos, nada se puede ocultar,
El poder es pasajero, la gloria es del Señor,
Vive con integridad, y hallarás su favor.
"En aquella misma hora aparecieron los dedos,
De una mano de hombre que escribía en el muro,
Delante del candelero, sobre lo encalado,
Y el rey veía la mano que escribía, asustado."