歌詞
No nací en cuna de oro, se los digo de pasada
mi herencia fueron las manos y una frente bien sudada.
En el barrio o en el rancho, la escuela fue el camino
y entre surcos y banquetas fui forjando mi destino.
Nadie me regaló nada, ni me encontré algún tesoro
el respeto de la gente vale más que todo el oro.
Muchos se dicen amigos cuando el sol está brillando
pero pocos se quedaron cuando estaba lloviznando.
Me miraron hacia abajo por traer los pies con tierra
pero no sabían que el roble en la tormenta no se dobla ni se cierra.
Me apuntaron con el dedo los que nunca hicieron nada
y hoy se quitan el sombrero cuando cruzo la mirada.
Que la vida es un volado y yo le aposté a la fe
me caí mil veces, pero mil y una me levanté.
No presumo de riquezas, ni de marcas, ni de cueros
presumo que mi palabra vale más que los dineros.
Aquí sigo en la batalla, con la frente muy en alto
disfrutando del camino, ya sea tierra o sea asfalto.
Un saludo pa’ los viejos que me dieron el consejo
que la envidia es un veneno que te vuelve muy pendejo.
Mejor sigo mi camino, sin pisar a los demás
el que obra bien le va bien, eso no falla jamás.
Traigo el morral de recuerdos y el corazón bien blindado
por los golpes de la vida que ya traigo bien grabados.
Que suene fuerte la banda, que se escuche el acordeón
que la vida es un corrido que se escribe con acción.
Porque la vida es un volado y yo le aposté a la fe
me caí mil veces, pero mil y una me levanté.
No presumo de riquezas, ni de marcas, ni de cueros
presumo que mi palabra vale más que los dineros.
Aquí sigo en la batalla, con la frente muy en alto
disfrutando del camino, ya sea tierra o sea asfalto.
Ahí quedó la historia...
Y los que no creyeron, que se sienten a mirar.
¡Puro pa' delante!