歌詞
Estoy como favorito en la lista
de contactos recurrentes
de un señor llamado Caos.
No… no me las doy de listo,
pero creo acertado
dejar por anticipado
un recado, un presente:
irse sin pagar,
marcharme sin haberte despertado,
darlo todo por sentado.
Soy ya un poco mayor
para saltar por las ventanas
de mujeres casadas,
sin romperme una pierna
o que me delate la intención
de esta o cualquier otra acción.
Normalmente por omisión.
Bajo la calle con prisa,
subo un poco más despacio.
Desconozco el significado
de la palabra embarazo.
Tal vez ahora luzco triste,
es que se me ha acabado el alpiste,
y he dejado petrificado
a mi leal camarero,
el que pagaba las cuentas de casa
con los excesos de la barra.
Lo que me priva,
más que la ironía,
es la cara inocente
de una bella señora o señorita.
Ya pintan canas, he de reconocer,
que pese a no ser lo que fui,
algo queda de aquel.
Ha fallado el botón rojo.
Correr de madrugada tras…
aquello que ya no existe.
Que la palabra es un dios que,
sin quitarte la razón,
habla como hablo yo,
para darme un dos de bastos,
En una mala mano que pierdo sin compasión
Suena el teléfono.
Habla el Caos.
Contesto.
Y no me arrepiento
de cogerle el recado.