歌詞
Por primera vez en mi vida, vi una estrella fugaz.
Al salir del hospital, la noche aún estaba oscura, Yo aún no me lo creía, alzando la vista al cielo,
Una estrella fugaz ¡eso vi lo primero
Aún me acuerdo del color (azul marino brillante).
Para mí fue una señal, que este hijo iba a ser gigante.
Y me vino el japonés, qué desilusión más grande.
Son mis cinco perlas, mis cinco retoños. Mis cinco navidades sin fin, ,
(¡!mis, mil fines de semana por vivir!!).
Después me vino mi juez, ¡¡mi Amalia!!
La llorona de la casa, día, noche y de madruga,
Lo mejor que se le daba a mi Amalia era llorar.
Sin llegar ni a pensar que eso no era otra cosa,
Lo único que estaba dando, que iba a ser mi espabila.
Son mis cinco perlas, mis cinco retoños. Mis cinco navidades sin fin, ,
(¡!mis, mil fines de semana por vivir!!).
Luego me vino mi Mari.
(¡¡mi gordi !!).
Ay que ternura,
que nobleza, de mis adentros despertó, un sentimiento escondido, que llegue a sentir temor, por mi amor enloquecido.
Esta vida no es para verdes, no se puede elegir el color.
cada hijo es un mundo, mi gordi siempre a mi lao, No me dejaba pa na, creo que yo era su locura, yo era su Superman, si me pongo a recordar en aquellos tiempos pasados, la pena que tengo ahora, el no estar más a su lado, ahora que me han crecido, de pensarlo me pongo malo....
Al venir de trabajar mis hijas a mí me esperaban, como el que espera un tesoro, y al verme entrar gritaban.
Y los reyes me encantaban,
Para ver que sus caritas reir,
No veas como me empeñaba,
Para ver sus caritas de ilusión.
Con sus sueños me pagaban....
(¡¡Mi señor me dio, mis cinco bendiciones!!)
Luego vino mi Antonia, casi junta con mi yumara, eran tan chiquititas,
tan dulces, y noté que me miraba.
(¡! no tocaba a mi Yumara!!).
(¡¡ Yo siempre agarrao a mi Antonia!!).
Mi Antonia era mi sombra, mi Antonia mi compañera, por ser de las más pequeñas.....
Un día algo le noté,
Ya mi antonia le pregunté: ¿ Qué pasa algo el Papa?.
Y ella me contesto: (¡¡Coge la, papas si quieres cógela!!).
Porque ella ya había no tao, que a mi yumara la dejaba pa un lao.
Yo y mi suave,
Yo y mi blanca flor,
Son un alimento, y a la vez un dolor.
ya de última mi Yumara, la presumida y mimada, que tiene las mismas leyes, que su hermana la Amalia, era preciosa mija, con ella ablar me encantaba.
Lo que aún no le emos dicho, y espero que no se entere, en la basura la encontramos, al ladito de un Retrete. (¡¡ Si !!)
Al ladito de un Retrete.
Son mis cinco perlas, mis cinco retoños. Mis cinco navidades sin fin, ,
(¡!mis, mil fines de semana por vivir!!).