Testi
En la noche, su mente oscura está atrapada,
Los ecos de su alma, la calma ya ha volado.
Cuatro voces susurran, arrastrándolo al vacío,
Cada una un grito interno, un tormentoso desafío.
“Lo hiciste bien, lo lograste al fin,
Tu mano firme, tu corazón sin fin.
Mira el caos que creaste, es un triunfo,
En esta oscuridad, tu victoria es un asunto.”
Cuatro voces en mi mente, cada una un tormento,
Satisfacción, enojo, miedo y arrepentimiento.
En la sombra de mis actos, las voces gritan sin cesar,
En mi cabeza, un conflicto que no puedo parar.
El eco del enojo resuena con furia,
“El mundo te traicionó, tu rabia es la penuria.
Rompe, destruye, no hay vuelta atrás,
Es tu venganza lo que alivia tu paz.”
“¿Qué esperas? ¿Qué te detiene?
Tu odio es el fuego que en tu pecho se enciende.
¡No te detengas! ¡Deja que arda!
Tu venganza es tu legado, y no hay nada que te retarda.”
Cuatro voces en mi mente, cada una un tormento,
Satisfacción, enojo, miedo y arrepentimiento.
En la sombra de mis actos, las voces gritan sin cesar,
En mi cabeza, un conflicto que no puedo parar.
El miedo se filtra, como un susurro helado,
“¿Qué pasará cuando el amanecer haya llegado?
No hay escape, la culpa te encontrará,
En cada rincón, en cada sombra, ella te seguirá.”
“Los fantasmas del pasado no se van,
Tu rostro en cada sombra, no hay dónde escapar.
La noche es larga y los ojos vigilan,
En cada esquina, en cada susurro, el terror te acecha.”
Cuatro voces en mi mente, cada una un tormento,
Satisfacción, enojo, miedo y arrepentimiento.
En la sombra de mis actos, las voces gritan sin cesar,
En mi cabeza, un conflicto que no puedo parar.
El arrepentimiento se apodera de su ser,
“¿Qué has hecho? ¿Por qué dejaste todo perecer?
Las lágrimas de los inocentes, su dolor,
Son el peso que ahora lleva tu corazón.”
“Hubo una vez un tiempo, un camino recto,
Ahora solo queda ruina y el eco del defecto.
Desearías volver atrás, cambiar lo hecho,
Pero el pasado es un muro que no puedes romper, no hay derecho.”
Cuatro voces en mi mente, cada una un tormento,
Satisfacción, enojo, miedo y arrepentimiento.
En la sombra de mis actos, las voces gritan sin cesar,
En mi cabeza, un conflicto que no puedo parar.
En la oscuridad de la noche, mi mente queda sin paz,
Las voces siguen susurrando, no hay tregua ni paz.
Cada eco, una pesadilla que no puedo olvidar,
En el laberinto de mi mente, perdido en mi propio mal