En el suelo frío tu cuerpo pusieron, tus ojos llorosos piedad clamaban; los llantos de muerte no impidieron la furia que tus entrañas desgarraba. Quedó en la tierra, sin lidiar la pena, no pudo detener a su verdugo; aquella mujer, que su alma entrega, ignoraba su destino oscuro. Quedó en penumbra la entristecida tarde, el llanto del niño todavía resuena, al ver los restos de su madre inerte. Huérfano quedó por la ira del cobarde, vagando el niño con profunda pena, recreando la escena de aquella muerte.
Quedó en la tierra, sin lidiar la pena, no pudo detener a su verdugo; aquella mujer, que su alma entrega, ignoraba su destino oscuro.
Quedó en la tierra, sin lidiar la pena, no pudo detener a su verdugo; aquella mujer, que su alma entrega, ignoraba su destino oscuro.
En el suelo frío tu cuerpo pusieron, tus ojos llorosos piedad clamaban; los llantos de muerte no impidieron la furia que tus entrañas desgarraba. Quedó en la tierra, sin lidiar la pena, no pudo detener a su verdugo; aquella mujer, que su alma entrega, ignoraba su destino oscuro. Quedó en penumbra la entristecida tarde, el llanto del niño todavía resuena, al ver los restos de su madre inerte. Huérfano quedó por la ira del cobarde, vagando el niño con profunda pena, recreando la escena de aquella muerte. Quedó en la tierra, sin lidiar la pena, no pudo detener a su verdugo; aquella mujer, que su alma entrega, ignoraba su destino oscuro. Quedó en la tierra, sin lidiar la pena, no pudo detener a su verdugo; aquella mujer, que su alma entrega, ignoraba su destino oscuro.
A zene stílusa
Bachata triste de los años 70s guitarra de madera voz soprano femenina