Fue mariposa al despertar la aurora, y flor que abrió sus pétalos tardíos; aprendió a conversar con sus vacíos y a no esperar quien la acompañe ahora. Dejó atrás los rencores de otra hora, perdonó los agravios y desvíos; y entre los años, sus cabellos fríos vistieron plata, cual la luz que dora. Ya no le teme a la casa vacía, ni al largo invierno de su propia suerte; hizo de su soledad su compañía. Y fue creciendo en su interior tan fuerte, que al declinar los años todavía llevaba luz donde reinó la muerte.
Fue mariposa al despertar la aurora, y flor que abrió sus pétalos tardíos; aprendió a conversar con sus vacíos y a no esperar quien la acompañe ahora. Dejó atrás los rencores de otra hora, perdonó los agravios y desvíos; y entre los años, sus cabellos fríos vistieron plata, cual la luz que dora. Ya no le teme a la casa vacía, ni al largo invierno de su propia suerte; hizo de su soledad su compañía. Y fue creciendo en su interior tan fuerte, que al declinar los años todavía llevaba luz donde reinó la muerte.