Dalszöveg
Tenía quince años cuando te vi llegar,
la inocencia en los ojos y un mundo por ganar.
A los dieciséis el miedo nos cambió la piel,
llegó nuestra niña y juramos ser fiel.
Fue duro el camino, pero estuvimos ahí,
hasta que tus mentiras me alejaron de ti.
Lloraba en las noches, con el alma rota en dos,
mientras tú ya buscabas en otros brazos calor.
Y dolió verte elegir a otra persona antes que a mí,
ver que el sueño de familia nunca iba a existir.
Me buscabas y yo estaba, siempre dispuesta a perdonar,
esperando ese cambio que nunca iba a llegar.
Hoy entiendo que me utilizas, que tu amor no fue real,
que no merecía este daño, este amargo final.
Pasaron los años, mi niña creció,
y en un laberinto el destino nos volvió a juntar.
A los cuatro años de ella, la historia se repitió:
otra vez embarazada, y otra vez la soledad.
Viví los meses sola, con la panza y el dolor,
a pesar de tu desprecio, te guardaba amor.
Nació nuestro hijo, volviste tal vez por obligación,
y al mes ya estabas lejos, rompiendo mi corazón.
Porque siempre elegiste a otra persona antes que a mí,
y acepté que esa familia nunca iba a existir.
Me buscabas y yo estaba, siempre dispuesta a perdonar,
esperando ese cambio que nunca iba a llegar.
Hoy entiendo que me utilizas, que tu amor no fue real,
que no merecía este daño, este amargo final.
Pero no todo fue en vano en esta tormenta,
mi corazón sana cuando ellos me miran.
Me diste los dos tesoros más grandes que tengo,
el motor de mi vida, por quienes me sostengo.
Por Adara y Mathias no me voy a quebrar,ellos son la prueba de que yo sí supe amar.
Una parte de mi pecho siempre tuya será,por ser el padre de ellos, nada lo cambiará.
Hoy te dejó ir, te libero de mí,
ve y busca esa felicidad que no encontraste aquí.
Yo guardo mis pedazos, vuelvo a sonreír,
porque sé que alguien vendrá y me amará de verdad.
Adiós al pasado... hoy elijo vivir por mí.