Sos del esquinense, razón de orgullo y fascinación. Tardes frente al río, desde que se tenga noción. Azul viste tu paño, correntosa evocación. Diste a nuestra esquina, preciosa distinción. Y es somos tan devotos de tu verde, de tu sol. Que deslumbra, cálidos tonos, mi sol. Porque al caer así rendidos, ante esta obra del creador, que en su bella acción, de ocultarse a la vista de nuestra percepción...