Mientras sus plumas se elevan para decirme adiós, agoniza un amor justo en mi centro.
En la fronda espero con mi alma en llamas, una angustia aprieta mi pecho y tú, en libertad, vas flotando tus alas.
No supe apreciar el calor de tus besos, y en despojos quedaron mis desaciertos.
Grito tu nombre debajo del cielo, y al decirlo despacio… De pena muero.
Una jauría de lobos acecha hambrienta, va lamiendo en silencio los despojos de mis versos.
Miré con temor el inmenso cielo, solo en la arena con mis ojos inquietos. Y revivían las noches de aquellos bellos momentos, cuando sentía tus latidos De un corazón tan tierno.
Pródigo tu amor, me calma el sosiego, tus tibias caricias Flota en mi recuerdo.
No supe apreciar el calor de tus besos, hoy cargo en el pecho el desacierto. Grito tu nombre y me quiebro en silencio…