Siento que se me acaba el tiempo, y esta vida llega a su límite; que inevitable llega el momento en que todo se vuelve insensible. Siento que ya no me queda nada, inminente me alcanza el tiempo; las horas pasan, desganadas, y nada altera el pensamiento. Siento —y es lo que siento— que el alma se me quiebra; el fin es lo que presiento, y se agotan las quimeras. Se apagan nombres en la memoria como luces que nadie repone, y el pasado, sin pena ni gloria, se deshace en lo que desconoce. Camino solo entre ruinas internas, sin destino, sin fe, sin regreso; la vida insiste, pero es ajena, como un traje colgado en el hueso. Coro Y no queda nada… nada en las manos, ni un resto de fe, ni un rastro humano; todo se pierde, todo se apaga, soy lo que queda cuando no hay nada.