Lời bài hát
Recién llegado del infierno,
de un verano, de esos, que mejor olvidarlos.
De una cabeza que desborda,
un cuerpo rendido a su naturaleza,
sin rumbo, ni destino.
Buscando en la papelera,
de las ilusiones que me quedan,
en una tarde de domingo llega, el otoño,
mi estación perfecta,
una ligera lluvia hace presencia,
Ya solo quedan violines para la canción que se presenta.
Una obra estrenada,
mil proyectos en la mesa.
Un amor descarado,
tardes en el supermercado buscando ofertas,
como un niño en Navidades,
pero con otras carencias.
Si no llego el invierno,
tenme en cuenta,
con la mirada fija en otra promesa.
Casi compro cualquier cosa…
Siendo realistas,
no pinta tan bueno el mural,
son defectos de artista.
Muda de color el camaleón,
vuela alto la golondrina tuerta.
Mientras aviso a mi sastre,
que ha olvidado mi traje.
No pasa nada, el suelo no es tan mal lugar para pasar la madrugada.
He pensado cambiar de país,
elegir otro padre,
acordarme de amar sin rencor,
de no dejar de amarte.
Aun así, no debo engañarme,
tanto en el barrio,
como el mundo, tomar partido,
viene a ser una nota de suicidio.
Si no llego el invierno,
tenme en cuenta,
con la mirada fija en otra promesa.
Casi compro cualquier cosa…
Siendo realistas,
no pinta tan bueno el mural,
son defectos de artista.