Lời bài hát
Era una niña, venía del sur,
la falda rota al muro saltar.
Voces que gritan
"¡Salvatrucha!", maldita
"Tren de Aragua”, "¡Vino a robar!".
El de la corbata muestra el dossier:
la deportación va en el papel.
"¡Trae violencia", dice quien gobierna.
El del dinero la quiere esclavizar:
mucho trabajo, poco que cobrar.
El del mono azul cansado repite
Me quita el empleo, se lleva mi alpiste.
Era una niña, venía del sur,
la falda rota al muro saltar.
Voces que gritan
"¡Salvatrucha!", maldita
"Tren de Aragua”, "¡Vino a robar!".
Y alzaron la mano, pidieron su fin:
"¡Que la devuelvan! ¡Que enfrente a su país!
Que cumpla su condena en la mega-prisión,
que allá se pudra por su clica y su rollón".
Pero en la pared, donde escriben "ódio",
había un grafiti de un viejo sermón:
"Yo tampoco te condeno, pequeña del dolor,
que se miren en tu espejo, ese es su color."
Era una niña, venía del sur,
la falda rota al muro saltar.
Voces que gritan
"¡Salvatrucha!", maldita
"Tren de Aragua”, "¡Vino a robar!".
Ella no era santa, ni sicaria de cartel,
solo una cría que olía a miel.
No llevaba armas, de tatuaje solo una flor,,
solo un rosario y un nombre: Lucía del Sol.
¿Quién aprieta el gatillo hoy?
¿El que olvidó que su abuelo fue coyote?
¿El que vende muros, el que firma el dolor,
el que llama "animal" a una niña sin flor?
Era una niña, venía del sur,
la falda rota al muro saltar.
Voces que gritan
"¡Salvatrucha!", maldita
"Tren de Aragua”, "¡Vino a robar!".
Y en el viento suena, como un lamento,
la voz de un pueblo que olvidó su ayer:
"Yo tampoco te condeno, sigue caminando,
que tu vida sea sanar... sin pedir perdón".