Carros de lujos, guitarras y bajos. Cervezas de a litro, sexo a diario. Empiezo a tocar y la gente gritar. Coreando mis canciones y saltando sin parar. Me siento en el cielo y mi corazón a mil. Palpitando el extasis de vivir así. Se pone a llover en medio del concierto. A la gente no le importa y disfruta el momento. Luego de tres horas termina la función. Seguimos el vasile en la taberna de Mou. Ya al otro día con mucha resaca, hablamos del concierto, mujeres, droga y alcohol. Nos vamos en la van, cruzando el país. Disfrutando los paisajes que nos da el tour. Llegamos al hotel y salimos a practicar. Pensando en la noche y otro espectáculo más. Luego de 10 horas despierto de mi sueño, ya estoy atrasado para ir a trabajar.