--- En la fiesta llegó Emanuel, con su risa y su estilo especial. Dicen que el amor no tiene dirección, y él solo busca la buena conexión. Emanuel, con su encanto y su andar, mueve el cuerpo, no deja de brillar. “¿Me prestas tu luz?”, le preguntó a un par, y todos ríen, ¡vaya forma de jugar! Cuando baila, todos lo ven, sus pasos son fuego, no hay otro igual. “Emanuel, tú siempre tan gay. ---