En sutil danza Azul y Plata, Mar y Luna intimamente bailan al compás con que late la vida plena de los amantes corazones. Ensimismados ambos, sobre la piel que rompe en olas de dócil lumbre y luminoso resplandor, blanquea aún más la espuma que envolvente llega, hasta el bronce terso de la arenosa costa... Y yo, centinela de luz olfateo y me sacio con las sales de tu cuerpo esbelto, mientras olas recurrentes, bautizan tu silueta de sirena... Raudo acudo al clamor de tus brazos, y en cálido acercamiento, nos volvemos uno, dejando Mar y Luna cual mudos testigos.