Éric y Léia, los nietos son los que mandan, La disciplina es pañuelo Que vuela por la ventana. El abuelo con caricias Arregla todas las cosas. Los nietos con sus sonrisas Éric y Léia No aceptan palabras latosas. No seré abuelo perfecto, Pero a su lado estaré Con mis consejos correctos, Con mucha experiencia y saber. Son necesarios consejos Para aprender a ser fuertes, En los caminos tediosos De los humanos sufrientes. Mientras mi cuerpo mantenga La energía que da vida, Lucharé para que Éric y Léia Tengan apoyo, amor y acogida. Sus besos son alimento Del amor que los profeso, Si faltaran de su afecto La vida sería un deceso. Mi conciencia se refleja En sus ojos y en su voz, Donde el tierno amor me deja Sus besos de portavoz. Eric y Léia me dan fuerza y vigor, Siempre me recordarán Me despiertan la conciencia De borrar recuerdos negros Que acumula la experiencia. Esclavizado a sus vidas Con yugo de fuerte amor, Que me llevan a la amnesia.