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Papá, te canto con el alma abierta,
con la voz del niño que te miraba atento.
Me diste principios, me diste la puerta
de ser hombre de bien, de ser honesto.
Fuiste padre, fuiste hijo y abuelo,
firme en el rigor, tierno en el consuelo.
Cinco hijos juntos, un solo destino:
tu entrega entera marcó el camino.
Gracias, papá, por tu amor,
por tu esfuerzo y tu bondad.
Tu historia nos hizo grandes,
y en el corazón vivirás.
Tu voz severa guardaba ternura,
tu mirada dura, una caricia pura.
Cada desvelo fue una promesa,
darnos la vida con tu fortaleza.
Luchaste fuerte, nunca te rendiste,
y aunque tu mente un día se nubló,
tu amor no se fue, en nosotros persiste:
eres memoria viva, eres canción.