Fuiste el cordero elegido para derramar su sangre así enjugar los pecados de los que estaban perdidos.
Enviaste a Juan por delante A preparar los caminos Y enderezar las sendas Para caminar contigo.
Con tu bautismo divino, De humanidad revestido, Cargaste todo pecado De quienes no habían nacido.
Sembraste semilla fértil Que hasta nosotros llegó Y tu santo ministerio Toda la historia cambió.
Hasta ese día memorable Sobre aquel monte sagrado Donde se ofreció tu sangre ¡Santo cordero inmolado!
Cordero de Dios Bendito Cordero de Dios amado Gracias por tu sacrificio Que de esperanza ha llenado. Gracias por tu sacrificio Que de esperanza ha llenado.