Voy a contarles la historia que merece ser cantada, de Santiago Papasquiaro sale esta huella marcada, es la de Amanda y Eduardo amor que nunca se acaba.
A finales de los noventa en un baile se encontraron, entre música y miradas sus destinos se cruzaron, un beso quedó en el aire y después se separaron.
El tiempo siguió su rumbo cada quien por su camino, pero lo que es verdadero no lo borra el destino, cuando el amor es del alma siempre vuelve al mismo sitio.
Lalo, es un hombre sencillo, con carácter de ranchero, Amanda, es puro carisma, mujer con belleza y fuego en el alma.
Él se fue a Estados Unidos así lo llevó el destino, ella en Monterrey brillaba fuerte y abriendo camino, pero el destino paciente otra vez los reclamaba.
Lalo la volvió a encontrar con palabras y verdad, no fue juego ni promesa fue amor de realidad, hoy se aman sin condiciones sin dudas y sin mitad.
Dicen que el tiempo sabía lo que el corazón sentía, ellos dos estaban hechos para encontrarse algún día, por eso este amor no muere es más fuerte cada día.
Pronto estarán ya juntos, que les quede en la memoria, Que lo sepa Santiago y el mundo, Amanda y Lalo ya escriben su propia historia.