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Soy calcopirita, el cobre en mi esencia,
brillo amarillo, mi presencia es la ciencia.
De las minas yo provengo, en la roca estoy,
soy el mineral que Chile siempre apoyó.
Martensita aquí presente, no me subestimes,
de las altas temperaturas, vengo sin límites.
Soy acero fuerte, transformado a la presión,
resistencia y dureza son mi dedicación.
Calcopirita y martensita, en la forja se enfrentan,
dos reinos de metal que en el fuego se concentran.
¿Quién dominará en esta batalla sin fin?
¡La minería o la metalurgia? ¡Vamos a descubrir!
Yo nutro los cables y la electricidad,
sin mi cobre, no hay conectividad.
De sulfuro y hierro es mi composición,
pero en la fundición, soy pura transformación.
Soy el rey de las herramientas y estructuras,
donde hay esfuerzo, ahí yo perduras.
De la austenita vengo en enfriamiento brutal,
mi dureza y tenacidad, son sin igual.
Aunque diferentes, compartimos un destino,
transformar la tierra en un metal divino.
La industria nos moldea y nos da forma,
somos el corazón que a la economía conforma.
Calcopirita y martensita, en la forja se enfrentan,
dos reinos de metal que en el fuego se concentran.
¿Quién dominará en esta batalla sin fin?
¡La minería o la metalurgia? ¡Vamos a descubrir!
Al final, en la forja, no hay rivalidad,
porque juntos formamos la industria y su verdad.
Cobre y acero, en un solo compás,
la fuerza del metal siempre unida está.