Cuando el caballero despertó, Merlín estaba sentado silenciosamente a su lado. Siento no haber actuado como un caballero, dijo, mi barba está hecha una sopa, añadió disgustado. No os excuséis, dijo Merlín. Acabáis de dar el primer paso para liberaros de vuestra armadura. Qué queréis decir? Ya lo veréis, replicó el mago. Se puso de pie. Es hora de que os vayáis. Esto molestó al caballero. Estaba empezando a disfrutar de estar en el bosque con Merlín y los animales. De cualquier manera, le parecía que no tenía adónde ir. Aparentemente, Julieta y Cristóbal no le querían en casa. Es verdad que podía volver al asunto de la caballería e ir a alguna cruzada. Tenía una buena reputación en batalla, y había muchos reyes que se sentirían felices teniéndolo a su lado, pero ya no le parecía que luchar pudiese tener sentido. Merlín le recordó al caballero su nuevo propósito: liberarse de su armadura. Por qué molestarse? preguntó el caballero ásperamente. A Julieta y a Cristóbal les daba igual si me la quito o no. Hacedlo por vos mismo, sugirió Merlín. El estar atrapado entre todo ese acero os ha causado muchos problemas, y las cosas empeorarán con el paso del tiempo. Incluso podríais morir a causa de una neumonía por culpa de una barba empapada