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En la calma de la noche, clamo tu nombre,
mi alma te adora, oh Jesús, mi rey eterno.
Caminando en la luz de tu amor divino,
no hay sombra que oscurezca mi camino.
En cada susurro, siento tu presencia,
Dios es uno, mi única esencia.
Te alabaré, oh Jesús, mi único Dios,
mi corazón te entrega toda su voz.
Eres la razón de cada respiración,
Dios es uno, mi única adoración.
Oh, mi alma canta, oh, mi corazón danza,
en tus brazos, encuentro confianza.
Tú, que transformas el dolor en alegría,
me guías con fe, cada noche y cada día.
En cada batalla, tú eres mi fuerza,
con tu amor eterno, yo pierdo la tristeza.
Tu gracia me envuelve, como un abrigo,
mi Dios verdadero, siempre te sigo.
Te alabaré, oh Jesús, mi único Dios,
mi corazón te entrega toda su voz.
Eres la razón de cada respiración,
Dios es uno, mi única adoración.
Y cuando el mundo me quiera distraer,
mi fe se levanta, no me detendré.
Se encienden los cielos, mi espíritu vuela,
hacia tu abrazo, donde todo se revela.
En la calma de la noche, clamo tu nombre,
Dios es uno, en ti encuentro mi hogar.
Oh Jesús, mi rey, a ti siempre cantaré,
mi único Dios, para siempre te adoraré.