El propósito de este trabajo es mostrar, a través de la ciencia y su profundo andar, cómo la motricidad tiene un rol esencial, en el desarrollo del niño, es algo vital. En la educación infantil tiene gran valor, facilita el aprendizaje con mucho fervor. Es clave en los primeros meses de vida, en la etapa inicial, es una gran guía. Queremos proponer su uso en el aula, de forma global, motivadora y más segura. Como estrategia que ayuda a aprender, los contenidos que el currículo suele ofrecer. Las emociones que provocan son la clave, para asegurar un aprendizaje suave. Así, el trabajo educativo será acertado, pues motricidad y emociones van de la mano, pero no trabajado.