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El tiempo va dejando su huella en nuestro andar,
como un río que no cesa de fluir,
cada instante es un suspiro, un recuerdo,
y en su curso no podemos resistir.
Tiempo, amigo y enemigo,
en tu viaje nos llevas sin piedad,
cada día es un regalo,
y en tu sombra queda nuestra realidad.
Las horas se desvanecen en el viento,
como hojas que el otoño hace caer,
nuestros sueños se marchitan con los años,
pero el amor en el alma queda fiel.
Tiempo, amigo y enemigo,
en tu viaje nos llevas sin piedad,
cada día es un regalo,
y en tu sombra queda nuestra realidad.
Si el tiempo es la brújula del destino,
y su paso es el eco del ayer,
vivamos hoy con fuerza y desatino,
que en sus manos no nos queda más que hacer.
Tiempo, amigo y enemigo,
en tu viaje nos llevas sin piedad,
cada día es un regalo,
y en tu sombra queda nuestra realidad.