Текст песни
Eras la excepción a la regla que rompió mi rutina,
el café que despierta en la madrugada tibia.
Tus ojos, dos faros en la bruma de mis días grises,
me enseñaron que el amor no siempre lleva prisas.
Yo, un barco a la deriva, tú, mi puerto seguro,
me anclé en tus brazos cuando el mundo era un murmullo.
No buscaba puerto, pero te encontré,
y en tu marea tranquila, finalmente me ahogué.
Los días eran noches y las noches sin final,
pero tú fuiste la luna que no dejó de brillar.
Un amor a contratiempo, sin mapas ni señales,
navegando por la vida, sin temer a los finales.
Porque tú eres mi eterno resplandor,
la brújula que apunta a mi interior.
En cada tormenta, en cada error,
tú y yo, amor, somos más que pasión.
(Verso 2)
Tus besos son el verso que jamás se escribió,
y en cada silencio, tus ojos me hablan de amor.
No necesito palabras, ni promesas en papel,
cuando tu mirada desnuda mi alma fiel.
Eres el refugio donde descanso en paz,
y en la quietud de la noche, en ti encuentro la verdad.
No importa la distancia, ni los días que vendrán,
porque en tu mirada, amor, mi mundo siempre estará.
Quiero escribir en tu piel las cartas que nunca envié,
caminar contigo por calles que aún no pisé. Soñar con el futuro, construir en el presente