Una rosa condenada a morir marchita, una vela a extinguir su calor, una boca a callar su sonrisa y una triste vida sin tu amor. Pasaron las horas, los dias y los meses..... pero nunca el tiempo envejeció. Crecieron claveles, orquídeas y amapolas, una vela sin llama que jamás se consumió, porque para besarnos hay que silenciar nuestros labios y para volver a amar hay que sufrir por amor.