Cuando el tiempo dejó sus huellas, y el silencio quiso hablar, hay manos que siguen abiertas, para abrazar y acompañar. Cada historia vale un sueño, cada arruga, una verdad; nadie merece el olvido, merecen vivir con dignidad.
No están solos, aquí estoy, con mi voz y el corazón. Porque ustedes nos enseñaron el valor de la ilusión. Que florezca la esperanza, que renazca la igualdad; si caminamos todos juntos, siempre habrá un nuevo mañana.
No se compra la experiencia, ni los años de luchar; cada paso que dieron antes nos abrió la libertad. Hoy levanto esta bandera con respeto y con amor, para que ningún abuelo pierda nunca su valor.
No están solos, aquí estoy, con mi voz y el corazón. Porque ustedes nos enseñaron el valor de la ilusión. Que florezca la esperanza, que renazca la igualdad; por los jubilados de mi tierra, cantaremos hasta el final.
Y mientras exista una esperanza, seguirá latiendo esta canción. Por la dignidad de nuestros mayores, con respeto, justicia y amor