Текст песни
Dicen que el viento me empujó al camino,
que la necesidad fue mi verdad.
Dejé Cazalla llorando en silencio,
con una estrella prendida al morral.
La Sierra hablaba con voz de encina,
el río Huéznar me quiso abrazar,
pero el destino no entiende de raíces,
solo de puertas que hay que cruzar.
Y aunque la noche me robe el aliento,
y el hierro del tren me aleje del sol,
hay una tierra latiendo en mi pecho...
que nunca conoció el adiós.
Estribillo
¡Ay, Cazalla!
Fuego en mi sangre, luna de abril.
Aunque me pierda por otros caminos,
siempre regreso dentro de mí.
¡Ay, Cazalla!
Déjame oír tu vieja canción.
Que soy un hijo de la serranía,
con un pueblo entero en el corazón.
He visto ciudades de luces vacías,
calles sin nombre, gente sin voz.
Pero ninguna huele a romero,
ni sabe a la lluvia después del calor.
En cada fábrica, en cada jornada,
cuando el cansancio quería vencer,
cerraba los ojos... y entre las montañas
volvía a nacer.
No hay frontera que rompa mis sueños,
ni distancia que calle mi fe.
Porque quien nace mirando la Sierra
lleva su horizonte bajo la piel.
Estribillo final
¡Ay, Cazalla!
Nunca te pude olvidar.
Aunque la vida me lleve tan lejos,
siempre me vuelves a llamar.
¡Ay, Cazalla!
Déjame volver a andar
por esas calles donde aprendí
que un hombre nunca deja su hogar.
Cuando se apague mi última hoguera,
cuando mi voz deje de sonar,
que el viento lleve mi último canto...
de vuelta a Cazalla de la Sierra,
donde mi alma siempre estará.
Final: Solo largo de guitarra eléctrica y órgano Hammond, terminando con un acorde sostenido en La menor y coros repitiendo "Ay, Cazalla...".