Текст песни
Anoche hablé contigo
mirando el cielo por la ventana.
No sé si fue recuerdo o fue deseo,
pero te juro que sentí
que me rozaste el pensamiento.
El cuarto está distinto,
no por tus cosas,
por lo que falta.
El aire se volvió más pesado
desde que dejaste este mundo
sin avisar.
Hoy me detuve en la puerta
antes de entrar a la cocina.
Me dio miedo ver la silla vacía,
no por la ausencia,
por lo que remueve adentro.
El perro te buscó temprano,
y yo también.
Cada cual a su manera.
Él espera.
Yo cargo esta herida
que no sabe cerrar.
La gente dice que el tiempo cura,
pero el tiempo lo que hace
es empujar hacia adelante
a punta de golpes.
Hay días en que avanzo,
hay noches en que retrocedo
al instante de tu partida.
Intenté cantar tu canción favorita,
pero la voz se me quebró
en la primera nota.
La música te recuerda mejor que yo,
y eso duele más
que cualquier despedida.
A veces siento que vuelves
en un pensamiento rápido,
en un gesto que nadie nota,
en ese impulso absurdo
de querer contarte algo
y recordar, justo ahí,
que ya no puedo.
Y aunque te hayas ido,
tu espacio late,
tu risa flota,
tu nombre pesa bonito.
No sé si un día dejará de doler,
pero si existe un cielo,
ojalá escuches esta balada,
y entiendas que este amor
no se detuvo
cuando se detuvo tu vida.