Aquel verano no sabía que te convertirías en el hombre que siempre soñé. Estar contigo era un eterno verano. Estuviste en mis momentos más tristes cuando ni sí quiera sabría si podría continuar. Ya no habrá más despedidas de domingo porque ahora todos los días se convertirán en viernes. Daremos el sí quiero en el altar y te juro, mi vida que el tiempo que tenemos será eterno porque nunca me quiero separar de ti.