Letra da música
En la neblina de un amanecer distante,
donde el humo y la pólvora se mezclan,
un grito de dolor resuena constante,
las almas se quiebran, la tierra tiemblan.
Bajo el cielo roto, caen las promesas,
mientras el lodo traga la esperanza.
La primera guerra, la madre de todas,
construyó un reino de sangre y balas.
Los campos de Flandes, teñidos de muerte,
cruces en fila, nombres en la niebla.
¿Quién recogió las lágrimas vertidas,
de madres y padres en noches sin estrellas?
Y en la tregua de una paz fingida,
resonaba un eco que nadie entendía,
una sombra oscura en la frente del mundo,
una amenaza de acero que nunca moría.
Entonces, la segunda, como lobo hambriento,
devoró ciudades, arrasó los sueños,
hombres enloquecidos, de odio y poder,
desataron un infierno que nadie podía ver.
Los niños miraban con ojos vacíos,
la guerra robaba sus risas y juegos.
Mientras el cielo ardía, las bombas caían,
el futuro se disolvía en polvo y fuego.
¿Qué aprendimos, tras tanto dolor?
¿Las ruinas nos enseñaron a amar?
O seguimos el ciclo, ciegos y sordos,
construyendo de nuevo la torre al azar.
Hoy, en la sombra de un mundo herido,
recordamos los gritos, el llanto perdido.