Letra da música
Con paso lento y bastón de madera,
siempre llegabas sonriendo hasta mí;
traías las frutas más dulces del mercado,
y con tu sonrisa llegaba el abril.
Con tan poquito me dabas un mundo,
porque eras inmenso de corazón;
me enseñaste el parques, cartas y dominó...
y sin darte cuenta, me enseñaste el amor.
Coro
Cuando florecen los trinitarios,
vuelves, papito, a mi corazón;
cuando florecen los trinitarios,
vuelve a abrazarme tu dulce voz.
Fuiste mi puerto, fuiste mi orgullo,
mi primer héroe, mi gran verdad;
si Dios pregunta quién fue el mejor padre...
yo respondo: mi papá.
Verso II
No tuviste riquezas al despedirte,
pero eras rico para querer;
la vida pudo llevarse tus bienes,
nunca tu forma de hacer el bien.
Muchos buscaron tus manos abiertas
cuando la vida te sonreía;
cuando llegaron los días difíciles...
tu hija jamás te dejaría.
Puente
Decías riendo:
"Cuando esté en el barrio de los acostados..."
Y yo pensaba
que faltaba una eternidad.
Hoy miro al cielo buscando tus ojos,
y en mi silencio te vuelvo a encontrar.
No son tus cenizas las que me abrazan,
es todo el amor que sembraste en mí;
mientras te nombre, mientras te recuerde...
nunca te vas a ir.
Coro Final
Cuando florecen los trinitarios,
todo se llena de tu color;
porque en sus flores vive el recuerdo
del mejor padre que me dio Dios.
Y aunque la vida no fue tan justa,
nunca te pudo quitar tu bondad;
fuiste sencillo, noble y valiente...
el mejor papá.
Final
Si un día regreso con tus cenizas
al barrio tranquilo donde quieras dormir,
llevaré trinitarios entre mis manos,
como los que te vieron sonreír.
Pero mientras llega ese momento, papito,
no pienses que andas sin hogar;
porque el sitio más lindo donde descansas...
es el corazón de tu hija,
que nunca te va a dejar.