Letra da música
En la prisión, en medio de la oscuridad,
mi alma clamaba por libertad.
Cadenas y muros que no podía romper,
pero en mi corazón, la esperanza no dejé de tener.Señor, Tú conoces mi dolor y mi espera,
cada día, cada noche, mi alma entera.
Yo quería salir, ver la luz del día,
pero entendí que era Tu voluntad, no la mía.En la celda, yo me arrodillé y oré,
buscando en Ti el consuelo que mi alma anhelé.
Tú escuchas nuestras súplicas y lágrimas,
y abres puertas cuando es el tiempo, y no antes, ni más.Tú eres el Dios que puede liberar,
de cualquier prisión, Tú puedes sacar.
Esperé en Tu voluntad, en Tu plan divino,
y vi Tu gracia obrar, y en libertad me vi al destino.Cada día que pasé, mi fe se fortaleció,
y en el silencio de mi prisión, mi corazón se renovó.
Porque sé que en Tus manos todo está en su lugar,
y Tu tiempo es perfecto, me enseñaste a esperar.En la celda, yo me arrodillé y oré,
buscando en Ti el consuelo que mi alma anhelé.
Tú escuchas nuestras súplicas y lágrimas,
y abres puertas cuando es el tiempo, y no antes, ni más.Hoy agradezco, Señor, por Tu infinita bondad,
por mostrarme que en Ti siempre hay libertad.
De cualquier prisión, Tú puedes liberar,
y en Tu tiempo perfecto, me enseñaste a confiar.