No hay coronas de oro, ni sedas al dormir, solo el aliento del buey te ayuda a vivir. María te mira y guarda el secreto, de que en tus manos pequeñas cabe el universo entero. (Coro) Jesús de Nazareth, pequeño y gigante, luz de los pobres, lucero radiante. Quédate aquí, no te vayas jamás, que en este pesebre comienza la paz. (Verso 2) Tus ojos de niño ya saben de amor, vienes a darnos consuelo y calor. La estrella te busca, los cielos te cantan, mientras el mundo en silencio se espanta, al ver que la vida nace en un rincón. (Coro) Jesús de Nazareth, pequeño y gigante, luz de los pobres, lucero radiante. Quédate aquí, no te vayas jamás, que en este pesebre comienza la paz.(Cierre) Duerme, pequeño... Que el mundo espera tu luz. Amén.