Escucho crujir las brasas candentes frente a mí. Siento arder el humo en mis ojos cansados. Como un puñado de nieve que quema en mi interior. En este frio valle, de la soledad. Ya disperse la sal, sobre esas carnes, que están esperando sus jugos liberar. Mi carne está a punto de arder. Mis colmillos ya quieren el fruto saborear De esa nueva presa…. Dame un trago de ese puro néctar, que quiero zacear mi sed. El frio de abril marchita mi conciencia. Pero tu calor enciende mi alma.