Eres el sol de mi mañana, la luz que alumbra mi existir, el dulce fruto que al sentir le da sabor a la jornada. Con tu sonrisa, la alborada se viste de gala y esplendor, y en el telar de tu amor se teje nuestra propia historia, llena de gloria y de victoria, porque contigo, soy mejor.
Los años han pasado ya, y a tu lado los veo ir, sin poder yo concebir una vida sin tu paz. Eres el faro que, tenaz, guía mi barco en la marea, la confidente que desea escuchar lo que no digo, eres el regalo que obligo a mi alma a que proteja.
Si tuviera que elegir de nuevo un camino incierto, sin dudar, sería cierto que a ti me volvería a ir. Porque me haces concebir los sueños más verdaderos, eres el fuego de mis inviernos, la brisa de mi verano, en tu mirada me gano el cielo de los luceros.