Cambiar el rumbo, no seguir cortejando un corazón vacío. Cambiar el rumbo porque sí y que no vuelvan a cruzarse tu camino y el mío. Trocar en inviernos, primaveras y llevar por dentro ese dolor a cuestas. ¡Y que le importa al mundo! Si luciendo voy mi sonrisa por fuera. Cambiar el rumbo para ya no verte, mirar el cielo de este atardecer y sentir que el corazón muere de frío, abandonado a su suerte. Asomarme al balcón de mi ventana tan solo para descubrir, que no importa la belleza de allá afuera ni el mañana. Que hay un invierno aquí adentro y que el frío nos congela, aunque afuera sea primavera... Cambiar el rumbo porque sí, del corazón hasta que muera.