Ella nació en una casa, con techo de zinc, donde vive mucha gente sin un fin Donde corren llenos de ilusiones, Donde los sueños no tienen más que presiones Ella caminada por calles enlodadas Respirando olores de lo que ya no necesitaba Queriendo vivir experiencias alocadas Como las que viven, los que la ciudad amaba Ella comía lo que quizás tú no podías Porque en tu mesa sucia se vería Le mataba el hambre de la pobreza La llenaba con las ganas de nobleza Ella vestía con arapos, casi en buen estado Cubriendo su cuerpo cansado Dejando ver a lo amado Solo lo que la vida le a costado Ella dormia despierta, creyendo en la vida Creyendo que nada era mentira Que las promesas se cumplian Que todos los sueños se vivían Ahora, ella ya no está aquí Ni en esas calles llenas de barro Ni en la casa donde la lluvia le grita al zinc Y menos en el pequeño tarro Donde metemos nuestro fin Ella era como cualquiera Llena de amor por lo que hacía Repleta de sueños pero ligera Porque su vida nunca fue vacía. Y aunque no sepas quien fue ella Y solo por estos versos la conocerás Te diré que fue muy bella Y otra igual nunca verás