Te ruego me perdones... Tenía tantas cosas que decir, tantos besos burbujeantes en mi boca, tanto deseo palpitante por fluir y me obligué a frenar tanta pasión loca. ¡Cuántos poemas callados se perdieron! Cuánta música en el alma la frené, cuántas idas que nunca más volvieron. ¡Cuanta lágrima furtiva me enjugué! Fueron sueños que trotarón al galope; sin rienda alguna, los deje partir. -Mañana tal vez, será cuando me toqué- Dice la esperanza para no morir. Y vi pasar golondrinas fugitivas; en bandadas, hacia otras estaciones y te deje amor, siempre a la deriva. Por no decir "te amo", te ruego me perdones...