tekst piosenki
Con ojos de carbón, y manos de metal,
Moldea el destino de cada obrero fatal.
En su mente oscura, un plan diabólico crece,
Transformando la fábrica en un infierno ardiente.
En las entrañas de hierro, donde el alma se consume,
Un ingeniero gobierna, con un corazón de humo.
Bajo su mirada fría, la fábrica es un infierno,
Que el fuego te purifique, por cada error eterno.
Los engranajes giran, con un ritmo infernal,
Mientras los trabajadores, sucumben al desaliento.
En cada chispa que salta, un alma se quema,
Y el ingeniero sonríe, ante tanto tormento.
En este reino de acero, donde la ley es la máquina,
Él es el arquitecto del caos, un alma sin piedad.
Si fallas en tu misión, la llama te consumirá,
Que el fuego te purifique, en la eternidad.
En las profundidades, donde la luz no penetra,
Un horno infernal, espera con avidez.
Los que fallan en su deber, son arrojados al fuego,
Para purificar sus almas, en un castigo eterno.
En las entrañas de hierro, donde el alma se consume,
Un ingeniero gobierna, con un corazón de humo.
Bajo su mirada fría, la fábrica es un infierno,
Que el fuego te purifique, por cada error eterno.
Con cada pieza que crea, su poder se acrecienta,
Y su corazón de piedra, se vuelve más violento.
Es el dios de la fábrica, el señor de la máquina,
Y nadie puede escapar, de su ira asesina.
En este reino de acero, donde la ley es la máquina,
Él es el arquitecto del caos, un alma sin piedad.
Si fallas en tu misión, la llama te consumirá,
Que el fuego te purifique, en la eternidad.
Los sueños se desvanecen, en el humo y el calor,
Y la esperanza se consume, como un débil resplandor.
Pero en las sombras, una rebelión se gesta,
Para acabar con el reinado de este ingeniero dementes.
En las entrañas de hierro, donde el alma se consume,
Un ingeniero gobierna, con un corazón de humo.
Bajo su mirada fría, la fábrica es un infierno,
Que el fuego te purifique, por cada error eterno.
En la noche más oscura, cuando las estrellas se ocultan,
Los trabajadores se alzan, para reclamar su libertad.
Con furia en sus corazones, y hachas en sus manos,
Asaltarán el infierno, para poner fin a este espanto.
En este reino de acero, donde la ley es la máquina,
Él es el arquitecto del caos, un alma sin piedad.
Si fallas en tu misión, la llama te consumirá,
Que el fuego te purifique, en la eternidad.