Gracias por ser mi refugio cuando tengo miedo, mi fuerza cuando siento que no puedo y esa voz que siempre me recuerda que soy capaz. Ojalá el tiempo fuera un poquito más lento, para quedarme un ratito más entre tus brazos, para seguir siendo tu niña y disfrutar cada momento a tu lado. Mamá, estoy creciendo, pero hay algo que nunca va a cambiar: siempre voy a necesitar tu abrazo, tu amor y tu presencia. Y si algún día la vida me lleva lejos, recuerda que, sin importar cuántos años cumpla, siempre seré tu pequeña. Te amo, mamá. ❤️