Hay un canto en el viento, que arrulla la jungla inmortal, es el eco de ancestros sabios, que a la tierra logran hablar. Selva profunda y mística, guía en cada respirar. Ríos que corren de prisa, llevando historias de mar, cantan con fuerza y caricia, la vida no deja de andar. Espíritu del Amazonas, nadie te podrá silenciar. Guacamayos y tucanes, colores en vuelo audaz, marcan el ritmo vibrante del bosque en su eterna paz. El susurro de las hojas es un canto para bailar. Los ancianos del Amazonas, sabios que saben cuidar, ven en cada rama y hoja un espíritu por cuidar. Ellos cuentan en sus rezos leyendas de su lunar. Oh, selva que vive y sueña, con raíces que saben amar, protege este mundo sagrado, guárdanos en tu altar. Que los hombres oigan tu canto, y aprendan a respetar.