El amigo te ve y sabe quién eres, así como reflejo en un espejo que no miente, en sus ojos descubre, la sinceridad del alma. Los compañeros con el tiempo juntos construyen sus anhelos, como obreros que alzan un gran edificio, cada idea es un ladrillo, que con esfuerzo suma a conseguir los sueños. En un rincón hablan y comparten su voz, ideas que vuelan como aves al viento, con un ¡zas! nace un plan entre los dos, es ese espacio de puro entendimiento. La empatía que los une es un lazo que les abraza, entienden el dolor del otro con solo mirar a los ojos, sus emociones son como un eco suave que nunca fracasa, es la chispa de una amistad dorada. Con los años los conflictos no desaparecen, pero si lo resuelven sin miedo y con audacia, como lluvia que apaga la furia del fuego con palabras claras y un gran ¡claro que puedo!, la amistad es un rio que sigue su juego y el rumbo que ambos han trazado.