Yo vivía en un palacio de la Arabia lejana y sentado en damascos meditaba el Korán cuyas páginas áureas cual la tibia mañana me hablaban de Mahoma, de Cristo y de Abraham.
Entraba en la Kaaba con severo semblante, y pendiente del cinto afilado kangliar. Y el muslim contemplaba mi figura arrogante y mis trajes hermosos y mi modo de orar.
Mi palacio adornaban platerescos portones que copiaban la gándara en sus altos batien-tes. Arcos de medio punto mostraban mis balco-nes y en mi patio se alzaban surtidores y fuen-tes.
Del sultán era amigo: frecuentó mis tarbeas, gozó mis odaliscas, gustó de mi tokay. Sus vinos espumosos surtieron mis bodegas y juntos nos opiamos en Bagdad y en Bom-bay.
En mi harén mi serrallo su sandalia calzaba, su presencia ignoraban mis mejores eunucos
Embriagado y demente mis riquezas gozaba y el Yemen nunca tuvo la amistad que nos cupo.
Llegaron una tarde, beduinos del desierto portando por tributo una española rara. Una estatua de carne semejaba su cuerpo cuya piel se tostara más allá del Sahara…
De la española rara, prendióse mi porfía; de la española rara, se enamoró el Sultán. Mientras él la adoraba, yo también la quería mientras yo la quería, él también la esperaba
A la alcoba privada de la bella española mis insignias de mando me dejaron entrar, yo desceñí su traje de damascos. Y sola fue conmigo, generosa y sensual.
Fue así como una noche de luces en el Bósfo-ro fui feliz en los brazos de aquel prohibido amor.
Yo, el alto descendiente de un valeroso moro amando a una española traicioné a mi Señor.
Desterrado fui un día de mi palacio regio y emprendí mi camino -medieval trovador- y mi canto señero se convirtió en arpegio de mil noches distantes, de goces y de amor.
Yo vivía en un palacio de la Arabia lejana y sentado en damascos meditaba el Korán cuyas páginas áureas cual la tibia mañana me hablaban de Mahoma, de Cristo y de Abraham. Entraba en la Kaaba con severo semblante, y pendiente del cinto afilado kangliar. Y el muslim contemplaba mi figura arrogante y mis trajes hermosos y mi modo de orar. Mi palacio adornaban platerescos portones que copiaban la gándara en sus altos batien-tes. Arcos de medio punto mostraban mis balco-nes y en mi patio se alzaban surtidores y fuen-tes. Del sultán era amigo: frecuentó mis tarbeas, gozó mis odaliscas, gustó de mi tokay. Sus vinos espumosos surtieron mis bodegas y juntos nos opiamos en Bagdad y en Bom-bay. En mi harén mi serrallo su sandalia calzaba, su presencia ignoraban mis mejores eunucos Embriagado y demente mis riquezas gozaba y el Yemen nunca tuvo la amistad que nos cupo. Llegaron una tarde, beduinos del desierto portando por tributo una española rara. Una estatua de carne semejaba su cuerpo cuya piel se tostara más allá del Sahara… De la española rara, prendióse mi porfía; de la española rara, se enamoró el Sultán. Mientras él la adoraba, yo también la quería mientras yo la quería, él también la esperaba A la alcoba privada de la bella española mis insignias de mando me dejaron entrar, yo desceñí su traje de damascos. Y sola fue conmigo, generosa y sensual. Fue así como una noche de luces en el Bósfo-ro fui feliz en los brazos de aquel prohibido amor. Yo, el alto descendiente de un valeroso moro amando a una española traicioné a mi Señor. Desterrado fui un día de mi palacio regio y emprendí mi camino -medieval trovador- y mi canto señero se convirtió en arpegio de mil noches distantes, de goces y de amor.
Style of Music
Arabic-infused industrial rock unplugged, dark atmosphere, Middle Eastern melodies, Maqsum and Baladi rhythm, Daff, Arab