ÁRBOL VIEJO DE MANGO
Árbol viejo de mango,
por tu piel rugosa
la savia va escribiendo su memoria,
cada gota guarda un poco de tu historia,
y en tus ramas, entre hojas caprichosas,
vive el verde de mis tardes más hermosas.
Árbol viejo de mango,
te vi crecer junto a mis años,
fuiste testigo de mis pasos,
de mis juegos y mis sueños tempranos.
Viste tempestades azotar los prados
y permaneciste firme, allí plantado.
Viejo árbol de mango,
tú y yo somos una historia,
de aquellas que guarda el alma
con cariño y con nostalgia.
Yo trepaba por tus ramas,
tú soportabas mi infancia;
hoy te miro, tú me miras,
y nos reconocemos en la distancia.
Yo, cansado, espero mi último ocaso,
con los recuerdos caminando a mi lado;
y tú, cansado, con tus brazos deshojados,
quién sabe si mañana algún extraño
te convierta en leña para el fogón de su patio.
¡Qué triste destino, viejo compañero!
Después de tantos años regalando tus frutos,
dar calor a otros, convertido en madero.
ÁRBOL VIEJO DE MANGO Árbol viejo de mango, por tu piel rugosa la savia va escribiendo su memoria, cada gota guarda un poco de tu historia, y en tus ramas, entre hojas caprichosas, vive el verde de mis tardes más hermosas. Árbol viejo de mango, te vi crecer junto a mis años, fuiste testigo de mis pasos, de mis juegos y mis sueños tempranos. Viste tempestades azotar los prados y permaneciste firme, allí plantado. Viejo árbol de mango, tú y yo somos una historia, de aquellas que guarda el alma con cariño y con nostalgia. Yo trepaba por tus ramas, tú soportabas mi infancia; hoy te miro, tú me miras, y nos reconocemos en la distancia. Yo, cansado, espero mi último ocaso, con los recuerdos caminando a mi lado; y tú, cansado, con tus brazos deshojados, quién sabe si mañana algún extraño te convierta en leña para el fogón de su patio. ¡Qué triste destino, viejo compañero! Después de tantos años regalando tus frutos, dar calor a otros, convertido en madero.